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Afternoon tea en Londres: historia, etiqueta y los mejores salones para vivirlo

Historia completa del afternoon tea en Londres: desde la duquesa de Bedford hasta los salones más exclusivos. Etiqueta, tipos de té y consejos prácticos.

17 de febrero de 2026
10 min de lectura
Afternoon tea en Londres: historia, etiqueta y los mejores salones para vivirlo

Pocas tradiciones condensan con tanta precisión la identidad cultural de un país como el afternoon tea condensa la de Gran Bretaña. Cada tarde, en salones tapizados de seda repartidos por todo Londres, camareros uniformados despliegan un ritual que lleva casi dos siglos definiéndose: bandejas de tres pisos con sándwiches diminutos sin corteza, scones calientes con nata cuajada y mermelada, pasteles que parecen joyas comestibles, y té servido en porcelana fina con la solemnidad de una ceremonia religiosa. Pero detrás de esta liturgia de elegancia hay una historia que empieza con algo mucho más prosaico: el estómago vacío de una duquesa aburrida.

Regent's Park Londres
Los parques londinenses son perfectos para un paseo después del té

Anna de Bedford y el nacimiento de una tradición

En algún momento entre 1830 y 1840, Anna Maria Russell, séptima duquesa de Bedford y dama de compañía de la reina Victoria, se enfrentó a un problema compartido por toda la aristocracia victoriana. Las costumbres dictaban desayuno ligero, almuerzo al mediodía y cena no antes de las siete y media u ocho. Entre el almuerzo y la cena se extendía un desierto de siete horas que la duquesa describía como un 'sinking feeling': esa sensación de vacío que se apodera del cuerpo a media tarde.

Su solución fue tan simple como transformadora. Anna pidió que le llevasen té, pan con mantequilla y pasteles a sus aposentos en Woburn Abbey, la residencia campestre de los Bedford en Bedfordshire, alrededor de las cinco de la tarde. La merienda le resultó tan placentera que empezó a invitar amigas. Cuando la costumbre llegó a la reina Victoria, que la adoptó con entusiasmo, el sello quedó puesto: si la reina lo hacía, toda la aristocracia tenía que imitarla.

Los historiadores debaten si la duquesa inventó el afternoon tea o simplemente codificó una práctica informal que ya existía. Lo que está fuera de discusión es que Anna de Bedford le dio estructura, etiqueta y estatus social. En dos décadas, pasó de capricho privado a institución social donde las damas competían por la porcelana más fina y los pasteles más sofisticados. Era menos sobre calmar el hambre y más sobre demostrar gusto y posición.

El té y el imperio: una historia colonial

Resulta imposible hablar del afternoon tea sin abordar cómo llegó el té a Gran Bretaña. El té entró en la corte inglesa en 1662 de la mano de Catalina de Braganza, princesa portuguesa casada con Carlos II. Pero durante casi dos siglos, todo el té consumido en Gran Bretaña venía de China.

A principios del siglo XIX, la Compañía Británica de las Indias Orientales emprendió uno de los mayores actos de espionaje botánico de la historia. Robert Fortune, un botánico escocés, fue enviado a China disfrazado de comerciante para robar plantas de té y los secretos de su procesamiento. El botín fue trasladado a la India, donde ya se habían descubierto plantas silvestres en Assam. Las primeras plantaciones comerciales se establecieron en Assam en la década de 1830, y en Darjeeling a partir de 1841.

Para la década de 1870, la India había desplazado a China como principal proveedor de té para Gran Bretaña. El coste humano fue enorme: las plantaciones funcionaban con mano de obra casi esclava. El té que se servía en las delicadas tazas de los salones londinenses llegaba empapado de explotación, una realidad que conviene no olvidar.

Los tipos de té: lo que hay dentro de la tetera

Un afternoon tea digno de su nombre ofrece una selección de tés que permite elegir según paladar y estado de ánimo:

Earl Grey, probablemente el más icónico, lleva el nombre de Charles Grey, primer ministro en la década de 1830. Según la leyenda, un mandarín chino creó la mezcla añadiendo aceite de bergamota al té negro para contrarrestar la cal del agua en Howick Hall, la residencia de los Grey en Northumberland. Aromático, floral y ligeramente cítrico.

English Breakfast, la antítesis: robusto, maltoso, sin florituras. Mezcla de tés negros de Assam, Ceilán y África Oriental, diseñada en el siglo XIX para acompañar los contundentes desayunos ingleses. Aguanta bien la leche.

Darjeeling, el 'champagne de los tés', proviene de las laderas del Himalaya. Ligero, muscatel, con notas florales ideales para tomarlo sin leche. Era el favorito de la duquesa de Bedford.

Assam, el caballo de batalla: fuerte, oscuro, con cuerpo. Del valle del Brahmaputra, es la base de muchas mezclas de English Breakfast y del popular 'builder's tea' que se bebe en cualquier cafetería de carretera británica.

La bandeja de tres pisos: anatomía del afternoon tea

Un afternoon tea auténtico sigue una estructura rígida en una bandeja de tres pisos:

Piso inferior: sándwiches. Sin corteza, diminutos, cortados con precisión geométrica. Rellenos clásicos: pepino con mantequilla y menta, salmón ahumado, huevo con berros, jamón con mostaza de Dijon, coronación de pollo. El pan, casi transparente. Comerlos en dos bocados es correcto; en uno, se considera vulgar.

Piso medio: scones. El corazón del ritual. Calientes, recién horneados, con corteza dorada e interior esponjoso. Se sirven con clotted cream (nata cuajada de Devon, más densa que la nata montada) y mermelada de fresa. Y aquí llega uno de los grandes debates británicos.

En Devon, la nata va primero y la mermelada encima: el Devon cream tea. Los devonianos argumentan que la clotted cream es el equivalente de la mantequilla, y uno jamás pondría mermelada antes que mantequilla. En Cornualles, la mermelada va primero y la nata corona: el Cornish cream tea. Los cornualleses sostienen que la nata cuajada es la joya de la corona y merece ir en lo más alto. La rivalidad es real y secular. En Londres, la posición es diplomática: haz lo que quieras, pero nunca cortes el scone con cuchillo. Se parte con las manos.

Piso superior: pasteles. Miniéclairs de chocolate, tartaletas de limón, macarons, petit fours, pastel de terciopelo rojo. La convención dicta comer de abajo arriba, de salado a dulce, pero nadie te arrestará si empiezas por donde quieras.

Etiqueta: mitos y verdades

La etiqueta no es tan estricta como la imaginación popular sugiere, pero merece la pena conocer algunas reglas no escritas.

El mito del meñique levantado. El meñique no se levanta al beber té. Nunca se levantó. Esta idea proviene de que los primeros juegos de té chinos llegaban sin asas, y la forma de sujetar la taza era con el pulgar, índice y corazón, dejando el meñique alzado para equilibrio. Cuando las tazas empezaron a tener asas, el gesto perdió su razón de ser. Hoy se considera afectado, no elegante.

El debate de la leche. ¿Primero en la taza o después del té? Esta pregunta es un marcador histórico de clase social. Las familias humildes usaban loza que podía agrietarse con el agua hirviendo, así que vertían la leche fría primero. La aristocracia bebía en porcelana de hueso fina que resistía el calor, y echar la leche después demostraba que sus tazas no se rompían. Hoy la ciencia añade un giro: verter leche fría en té caliente desnaturaliza sus proteínas. La leche primero (el método de los pobres) produce un té con mejor sabor.

Otras normas: la servilleta en el regazo doblada por la mitad; no soplar el té; la cucharilla en el platillo, nunca dentro de la taza; remover con vaivén suave de las doce a las seis, no en círculos; y no mojar nada en el té. Esto no es España, y el scone no es una magdalena.

Afternoon tea, high tea y cream tea: la confusión universal

El afternoon tea es el ritual elegante de las tres a las cinco. El high tea, pese a lo que su nombre sugiere, no es una versión más lujosa. Es exactamente lo contrario: la comida de la clase trabajadora a finales del siglo XIX. Los obreros tomaban una comida sustanciosa al volver del trabajo, entre las cinco y las siete, sentados a la mesa alta del comedor (de ahí 'high': por la altura de la mesa, no por su categoría). Pan, carne, queso, huevos y grandes cantidades de té fuerte. Era combustible, no ceremonia.

El cream tea es la versión reducida: solo scones con clotted cream y mermelada, acompañados de té. Popular en Devon y Cornualles, mucho más asequible (15-20 libras) y menos ceremonial.

Buckingham Palace
Buckingham Palace, residencia de la familia real británica

Los grandes salones de té de Londres

The Ritz. El Palm Court es probablemente el salón de té más famoso del mundo. Columnas doradas, pianista en vivo, servicio ceremonial. Ofrece 18 variedades de té, scones cada quince minutos. Código de vestimenta estricto: chaqueta y corbata para hombres. Desde 95 libras. Cinco turnos diarios; el de las 15:30 se agota con meses. Reservar con ocho semanas mínimo.

Claridge's. Art Deco en estado puro, equilibrio entre opulencia y discreción. Su tarta de zanahoria es legendaria. Desde 85 libras, con champagne desde 95. Reservar con un mes.

The Savoy. Sirviendo afternoon tea desde 1889. Actualmente en The Gallery, bajo cúpula de cristal emplomado, con más de 30 variedades de té. Menú tradicional, vegetariano, vegano e infantil. El Twilight Tea nocturno incluye copa de espumoso. Desde 75 libras.

Fortnum & Mason. El Diamond Jubilee Tea Salon, en la cuarta planta de la tienda fundada en 1707, es la opción más accesible para una primera experiencia. Decoración verde menta, ambiente menos intimidante, selección de tés incomparable. Desde 84 libras. Permite combinar el té con compras de mermeladas y galletas.

Sketch. Para quienes buscan más Instagram que tradición. Salón rosa pastel de David Shrigley, baños con forma de huevo espacial. Pasteles excelentes pero la gente viene por el escenario. Desde 75 libras con champagne.

Interpretaciones modernas

El afternoon tea ha demostrado notable capacidad de adaptación. Los afternoon teas veganos son ya habituales, con scones de leche de avena y nata vegetal. El Georgian House Hotel ofrece un afternoon tea de Harry Potter en un sótano que simula un aula de pociones. Varios hoteles tienen el 'gentleman's afternoon tea' con whisky y empanadas de carne. En Navidad, mince pies y ponche; durante Wimbledon, fresas con nata.

Los londinenses modernos rara vez hacen afternoon tea en su vida cotidiana. Es caro (difícilmente bajarás de 70 libras), requiere dos horas y reservar con semanas de antelación. Lo reservan para cumpleaños, despedidas de soltera o la visita semestral con la abuela.

Consejos prácticos

  • Reserva siempre. El Ritz puede llenarse con dos meses de anticipación.
  • Código de vestimenta. El Ritz y Claridge's son estrictos. Fortnum & Mason y The Savoy esperan 'smart casual' mínimo. Nunca chanclas, nunca chándal.
  • No almuerces antes. Un afternoon tea equivale a una comida abundante.
  • Pide que te envuelvan lo que sobre. La mayoría de salones lo ofrecen; es lo esperado.
  • Presupuesta 70-100 libras por persona. Con champagne, más de 100. Propina no incluida: 12,5% es lo habitual.
  • Restricciones alimentarias: avisa al reservar. Hay opciones sin gluten, vegetarianas y veganas.

Más que té: un espejo de la cultura británica

El afternoon tea ha sobrevivido a dos guerras mundiales, al racionamiento de azúcar, a la revolución del café y a la globalización gastronómica. Que siga existiendo, casi inalterado en su estructura, dice algo profundo sobre los británicos y sus rituales. No es nostalgia: es la convicción de que algunas cosas se hacen mejor despacio, con orden y con una taza de buen té delante.

Sentarse en el Palm Court del Ritz o en el Diamond Jubilee de Fortnum & Mason es participar en una tradición que conecta la aristocracia victoriana con el Londres contemporáneo, las plantaciones de Assam con las teterías de Mayfair, el hambre de una duquesa con la industria del lujo más refinada del mundo. Y si al final resulta que simplemente estás comiendo sándwiches sin corteza y pasteles caros mientras bebes té en una taza bonita, pues también está bien. A veces la civilización consiste exactamente en eso.

Si planeas explorar Londres más allá del té, nuestra guía de 5 días por Londres incluye itinerarios detallados por barrios, mapas del metro, consejos para evitar colas en museos y las mejores fish & chips de cada zona.

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